Sapere aude

miércoles, 27 de octubre de 2010

A medias




Unas esposas de eslabones abiertos.Aún existe el deseo de ser desligadas,libres de esas esposas que permanecen con la fuerza de una cerradura intacta.De este mismo modo,un ala fracturada,un tobillo ensangrentado,sogas.Unos ojos que no miran más allá de los ecos que disfrazo de despiste.He ahí la respuesta,soy libre a medias,como tu.Mitad esclava de mis formas,del frío y de mi endeble condición en las calles desiertas a media noche.Mido mis pasos que desbordan recato,calculando no hacer ruido.Soy rehén y polvo noctámbulo,tremulante rabia ante la vulnerable condición de mi carne.Soy libre a medias,como tu,pues el mismo hecho divide en dos mi voluntad.

*Pacorra*

jueves, 14 de octubre de 2010

Mario Vargas Llosa

Elogio de la madrastra (fragmento)

" Nos han dejado sin secretos, mi amor. Esa soy yo, esclavo y amor, tu ofrenda. Abierta en canal como una tórtola por el cuchillo del amor. Rajada y latiendo, yo. Lenta masturbación, yo. Chorro de almíbar, yo. Dédalo y sensación, yo. Ovario mágico, semen, sangre y rocío del amanecer: yo. Esa es mi cara para ti, a la hora de los sentidos. Esa soy yo cuando, por ti, me saco la piel de diario y de días feriados. Esa será mi alma, tal vez. Tuya de ti. "

sábado, 9 de octubre de 2010

The lake...Poe

El lago

De mi vida en la distante primavera, jubilosa primavera,
Dirigí mi paso errante a una mágica ribera.
La ribera solitaria, la ribera silenciosa
De un salvaje lago ignoto que circundan y oscurecen
Negra cinta rocallosa
Y copudos altos pinos que las auras estremecen.
Pero cuando allí la noche su fúnebre manto arroja
Y el místico y gemebundo viento de su melodía,
Entonces, ¡oh!, entonces quiere despertar de su congoja
Del terror del lago triste, despertar el alma mía.

Mas ese terror que dejaba en mi espíritu contento;
Hoy, ni las joyas ni el afán de la riqueza,
Como antes, a contemplarlo llevarán mi pensamiento,
Ni el amor por más que fuese el amor de tu belleza.
La muerte estaba en el fondo de la ola envenenada,
Y una tumba en lo más hondo, pérfidamente adornada
Para quien a su amargura breve tregua hubiera dado
Un solaz, a los dolores de su espíritu afligido,
Y en un Edén transformado
El salvaje lago ignoto, lago triste y escondido.


Interpretación de Antony and The Johnsons sobre The Lake

domingo, 26 de septiembre de 2010

Fragmento



La ruta de su evasión (fragmento)

Yolanda Oreamuno

" Siempre queda en algún árbol una hoja postrera, prendida a la rama por un milagro de resistencia inexplicable, y todas las mañanas, al pasar, formulamos una despedida porque tememos no encontrarla allí al día siguiente. Es tan frágil su aspecto, descomedida su posición, muerto su color, que no podemos explicarnos por cuál fenómeno se mantiene en su sitio invulnerable al viento, la escarcha y el frío. Simboliza el recuerdo borroso de lo que fuera en primavera y verano el ropaje del árbol; es la manifestación única de su antigua forma; la rúbrica de su linaje, el síntoma de su especie. Pese a todo lo precario que esa hoja solitaria representa, en su humildad, en su indefensión, tiene un noble elemento de fortaleza. Cada mañana la buscamos para comprobar en su delicado tallo o en el contorno de su cuerpecillo aterido los efectos de la intemperie, y repetimos la nostálgica despedida. Pero al verla de nuevo, inalterable y sola, nos preguntamos sobresaltados si resistirá todo el invierno allí. Tanta tenacidad anónima despierta en nosotros cierto elemento de sospecha ¿por qué resiste?, ¿irá a permanecer a pesar de todo?, ¿para qué su inmutabilidad?, y nos vamos acostumbrando a su presencia en el árbol frente a nuestra casa. Lentamente, con la familiaridad de lo inevitable, olvidamos la hoja fiel. Una mañana cualquiera ya no levantamos la cabeza para buscarla, ni nos despedimos de ella hasta nunca. Ha entrado a formar parte del paisaje inalterable, de ese paisaje permanente más allá de las estaciones y las temperaturas. Y muchos días después, casi sin pensar en ella, echamos una mirada descuidada que nos revela su ausencia. Se fue con el viento. Ya no está. Se fue sin despedida, sin adiós y sin lágrima. Tampoco dejó recuerdo. Simplemente se fue. "

miércoles, 22 de septiembre de 2010

ego+ego=espalda

"Cuando lloraba,siempre me pedias que parara.Decias que pensara en como te podias sentir al verme así.Jamás,ni en esos episodios de mi declarada desesperación,te planteaste como me sentia,nisiquiera entonces,dejaste de pensar más allá de tu amado pecho individual"



martes, 3 de agosto de 2010

El viejo

Se sentó frente a aquel hombre que lloraba sin lágrimas.No fingía,solo que sus viejos ojos no recordaban el látigo del suplicio,por lo que solo eran cuestión de minutos,cuando ese derroche de suspiros concluyera,Ana sabía que estallaría en un mar de lágrimas que le evitarían morir ahogado.
En ese instante Ana se arrancó el corazón,lo dejó sobre la mesa de metraquilato y lo miraba de reojo.Tenía que tragar un océano de compasión y no mostrar el pesar que le causaba ver a aquel anciano sumergido en la asfixia de un hecho irremediable.
Ana cogió la mano magullada por el tiempo de aquel hombre.Estaba en silencio,tratando todavía de digerir aquellos nudos humanos que se deslizaban por su traquea.Los minutos se hicieron eternos al no saber que decir.Ana pensó que no servían de nada sus veintiseis años respirados,pues solo era una muda incapaz de alentar aquella alma anciana que sufría desesperada.El longevo hombre sacó un pañuelo de su bolsillo,se levantó de la roja silla del hospital con ayuda de su bastón.Tocó el hombro de Ana,lo apretó y torpemente se dirigió a la habitación de su moribunda mujer.Ana miraba cabizbaja los pasos del cuerpo dolorido del abuelo que secaba sus lágrimas haciendo un acto de equilibrio.
Ana se sentía levemente mareada ante el olor de aquel lugar.Siempre le incomodó a su pituitaria el característico aroma del hospital pero pasó de ser una leve molestia primeriza para entrar en su memoria como un pestilente reflejo del sufrimiento que sostenian los pilares de ese espacio.Suspiró,cerró los ojos,le dio una arcada,tragó.
Apretó sus labios.Salió fuera.

martes, 1 de junio de 2010

Toda la belleza del mundo

" El profesor Marek tenía un lema para animarnos. Solía decir que cualquier tonto puede aprender a dibujar. Entonces yo me consolaba a mí mismo pensando que lo lograría también, porque, sobre todo, no me consideraba tonto. ¡Eso sí que no! Sólo cuando hubiese aprendido a dibujar tendría ganada la batalla. Con los colores sería más fácil. Sí, pintaría.
De todas maneras, no llegué a ser pintor. Porque ocurrió lo siguiente: en la cuarta o en la quinta clase, más o menos, nos sugirió el profesor Marek que trajéramos de casa los modelos con los que montaríamos en la clase el bodegón propio. Mis compañeros de clase traían manzanas, naranjas, limones, floreros con rosas, diversas cajitas y candeleros. Yo también traje conmigo objetos para hacer una naturaleza muerta muy proletaria, que armonizara con el barrio obrero de Zizkov: una botella de cerveza, un vaso, una rebanada de pan y una salchicha envuelta en un papel grasiento.
Monté el bodegón sobre la mesa de dibujo y esperé, con los demás, a que el profesor diera su visto bueno. Cuando se me acercó, me miró y soltó con violencia:
-Por Dios, Seifert, quite esa salchicha. ¡No permitiré por nada del mundo que la pinte!
No tardé más que un par de segundos en comprender su preocupación. Y me quedé estupefacto. En aquel momento memorable decidí que sería mejor escribir versos. "

Jaroslav Seifert
Toda la belleza del mundo (fragmento)